Weber presenta: Proyecto Retorno Social de la Inversión en Esclerosis Múltiple.

Weber presenta: Proyecto Retorno Social de la Inversión en Esclerosis Múltiple.

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Hoy se ha presentado en Madrid, el informe: Impacto clínico, asistencial, económico y social del abordaje ideal de la esclerosis múltiple en comparación con el abordaje actual, un proyecto desarrollado por Weber, cuya principal conclusión es que por cada euro invertido en la mejora de las carencias actuales en el abordaje de la esclerosis múltiple se obtendrían unos beneficios sociales valorados en casi el doble.

Este proyecto, que ha sido desarrollado con la colaboración de Esclerosis Múltiple España (EME) y el apoyo de Roche, se presenta con motivo de la celebración del Día Nacional de esta enfermedad, que se celebra el próximo 18 de diciembre. A través de esta iniciativa se busca estimar el potencial retorno social que generaría la implantación en el Sistema Nacional de Salud de una serie de propuestas consensuadas por un comité de expertos para mejorar el abordaje de esta enfermedad en términos clínicos, asistenciales, económicos y sociales. Federico Plaza, director de Corporate Affairs de Roche España, ha señalado que “iniciativas como esta ayudan a entender que introducir mejoras en la gestión de la esclerosis múltiple ayuda, no solo a aumentar la calidad de vida de los pacientes, sino que es eficiente para nuestro Sistema Sanitario”. 

Las siglas SROI significan Retorno Social de la Inversión. Esta metodología permite calcular qué beneficios socioeconómicos generan la aplicación de determinadas medidas. Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, ha explicado su metodología. “Para desarrollar este estudio se pusieron en marcha una combinación de técnicas cualitativas y cuantitativas que consistieron en la revisión de la literatura científica disponible, la consulta de datos oficiales, una encuesta a 532 pacientes con esclerosis múltiple sobre el impacto de la enfermedad en su calidad de vida y dos reuniones de un comité compuesto por nueve expertos de diferentes perfiles”. Este comité ha elaborado 18 propuestas que, a su juicio, constituyen un abordaje ideal de la enfermedad y que han sido clasificadas en tres áreas: diagnóstico, esclerosis múltiple remitente-recurrente y esclerosis múltiple en formas progresivas. De cada una de las propuestas se valoró el retorno social de la inversión.

Así, en el área de diagnóstico se proponen medidas como la formación en EM y sus síntomas a todos los profesionales sanitarios o el acceso rápido a la resonancia magnética que, en su conjunto, generarían un SROI de más de 2 euros por cada euro invertido. El total de medidas sugeridas en el área de esclerosis múltiple remitente-recurrente también duplica el retorno social de la inversión inicial. Entre ellas se incluyen la coordinación entre atención primaria y la neurología y la aplicación de un protocolo sobre el seguimiento de los pacientes. Respecto al área de esclerosis múltiple en formas progresivas, la aplicación de medidas como el acceso a la rehabilitación integral o la mejora de la protección social asegurando el contacto directo con Trabajo Social, están también cerca de doblar la inversión inicial.

 

Las conclusiones del proyecto SROI-EM apuntan que la mejora de las vías de comunicación, el diagnóstico precoz, el acceso con equidad a los tratamientos y la investigación clínica presentan puntos de mejora que, de llevarse a cabo, generarían un retorno social positivo, ya que favorecerían la racionalización del consumo de recursos del Sistema Sanitario, mejorando el estado de salud y la calidad de vida de los pacientes con esclerosis múltiple y sus cuidadores. Pedro Carrascal, presidente de Esclerosis Múltiple España (EME), ha apuntado que “el impacto de esta enfermedad va más allá del coste de los tratamientos por lo que resulta esencial que, a la hora de establecer medidas para optimizar su abordaje, se tengan en cuenta todos los agentes implicados para obtener una visión integra; desde profesionales sanitarios, hasta los propios pacientes”. El presidente de EME ha añadido que “llevar a cabo iniciativas como las que se incluyen en el estudio SROI-EM, repercutiría también en la productividad laboral de los pacientes, que suelen ser diagnosticados entre los 20 y los 40 años, cuando se encuentran en momentos muy activos de su vida laboral, por ello han de tenerse en cuenta en el desarrollo de la Estrategia Nacional de Enfermedades Neurodegenerativas”.

El SROI de una resonancia magnética al año

Una de las propuestas que se incluyen en este proyecto consiste en la realización de una resonancia magnética (RMI) una vez al año como mínimo. Esta propuesta implica mejorar la disponibilidad hospitalaria de la prueba, que permite revisar anualmente las lesiones cerebrales de los pacientes con esclerosis múltiple remitente-recurrente y valorar la actividad de la enfermedad y las respuestas a los tratamientos. La inversión inicial que supone llevar a cabo esta iniciativa ronda los 2 millones de euros. Sin embargo, su retorno social es de casi el doble, ya que gracias a ella se prevendrían posibles brotes que, en muchas ocasiones, se traducen en una progresión de la discapacidad y en bajas laborales para los pacientes.

Coordinación entre neurología y AP: un SROI de más de 122 millones de euros

La doctora Ester Moral, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y jefa del Servicio de Neurología del Hospital de Sant Joan Despí Moisès Broggi (Barcelona)  ha explicado que “el estudio SROI-EM pone de manifiesto la importancia de un abordaje multidisciplinar de la esclerosis múltiple, ya que integra medidas que implican a varios profesionales sanitarios como los enfermeros, los rehabilitadores, los trabajadores sociales y los médicos de atención primaria, entre otros”. En este sentido, la coordinación asistencial entre la medicina de atención primaria y la neurología mediante vías de contacto directo, constituye otra de las medidas planteadas en este estudio en sus tres áreas analizadas. Su inversión inicial no supondría ningún coste pero generaría un retorno social de más de 122 millones de euros porque, ente otros beneficios, reduciría el tiempo de diagnóstico de la enfermedad, que constituye una de las claves básicas de su abordaje para tratarla a tiempo y evitar que progrese.

Puede descargar el informe aquí

 

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