La migraña no termina en la consulta: el 90 % de su carga queda fuera del presupuesto sanitario
Cinco medios de comunicación se han hecho eco de los resultados de MigrAtlas, un proyecto elaborado por Pfizer España en colaboración con Fundación Weber que revela una carga socioeconómica superior a los 76.000 millones de euros anuales. Una investigación que conecta salud, economía, productividad y experiencia de paciente para mostrar el verdadero impacto de una enfermedad que sigue infradiagnosticada.
Cuando los datos consiguen que una enfermedad invisible sea noticia
Hay enfermedades cuyo impacto no termina en la consulta médica. Continúa en las oficinas, en las aulas, en las familias y en miles de actividades cotidianas que se interrumpen, se aplazan o se realizan con dificultad.
La migraña es una de ellas.
Durante los días 14 y 15 de octubre de 2026, Europa Press, ABC, La Voz de Galicia, Diario de León y Sanifax difundieron los resultados de MigrAtlas: La huella de la migraña en España, un proyecto que amplía la mirada sobre esta enfermedad neurológica y cuantifica sus consecuencias clínicas, económicas, sociales y medioambientales.
Los titulares reflejan la dimensión del hallazgo.
ABC puso el foco en la «carga invisible de la migraña en España» (Leer nota de prensa), mientras Europa Press destacó su coste de 76.000 millones de euros al año entre las personas adultas diagnosticadas. (Leer nota de prensa)
La Voz de Galicia (leer nota de prensa) recogió también esa magnitud económica en su sección de Sociedad y Diario de León sintetizó la noticia con un titular tan breve como contundente: «La migraña sale cara».
Por su parte, Sanifax, medio especializado en información sanitaria, difundió los resultados destacando la dimensión socioeconómica de la enfermedad y la necesidad de mejorar su diagnóstico y atención. (Leer nota de prensa)
Cinco publicaciones, diferentes enfoques y una misma conclusión: para comprender el verdadero impacto de una enfermedad hay que mirar mucho más allá de sus costes sanitarios.
El 90 % de la carga de la migraña ocurre fuera del presupuesto sanitario
Uno de los hallazgos de MigrAtlas es que aproximadamente el 90 % de la carga socioeconómica estimada no corresponde al gasto asumido por el Sistema Nacional de Salud.
Las pérdidas de productividad laboral representan cerca de 45.441 millones de euros, alrededor del 60 % de la carga total. A ellas se suman unos 20.000 millones de euros asociados al deterioro de la calidad de vida y a la pérdida de actividad no laboral.
Pero hay una cifra todavía más reveladora.
El presentismo, es decir, acudir al trabajo sin poder rendir plenamente debido a los síntomas, supone por sí solo más de 34.500 millones de euros anuales.
Esta es una de las grandes aportaciones del estudio: poner valor económico a consecuencias que habitualmente permanecen fuera de las estadísticas sanitarias.
Porque una persona con migraña puede estar trabajando, asistiendo a clase o atendiendo a su familia y, sin embargo, estar soportando una carga importante que no aparece reflejada en una hospitalización ni en una baja laboral.
Seis años para un diagnóstico: otra realidad que los medios han puesto sobre la mesa
La repercusión mediática también ha permitido visibilizar las dificultades que encuentran muchas personas antes de recibir un diagnóstico.
Según MigrAtlas, alrededor de ocho millones de adultos en España declaran síntomas compatibles con migraña. De ellos, cerca de cinco millones cuentan con diagnóstico médico y aproximadamente tres millones todavía no lo tienen.
El informe sitúa el retraso medio hasta el diagnóstico en unos seis años.
Una demora que dificulta el abordaje temprano y puede condicionar la evolución de la enfermedad.
En este sentido, la información difundida por Europa Press y recogida por otros medios también señala las dificultades de coordinación asistencial, el acceso desigual a determinados recursos especializados y los problemas de continuidad de los tratamientos preventivos.
La magnitud del problema se extiende además a la infancia y la adolescencia: MigrAtlas estima que más de 652.000 menores de entre 6 y 17 años conviven con migraña en España, aunque esta estimación se apoya en una evidencia más limitada.
De la evidencia a la acción: 26 propuestas para mejorar la atención
MigrAtlas no se limita a cuantificar la carga de la enfermedad.
El proyecto incorpora la experiencia de pacientes a través de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE) y la perspectiva de un comité multidisciplinar formado por 15 profesionales sanitarios representantes de 13 sociedades científicas colaboradoras.
A partir del análisis de las barreras identificadas, propone 26 intervenciones agrupadas en cuatro grandes ámbitos: formación y sensibilización, atención en urgencias y entorno laboral, seguimiento de pacientes y herramientas digitales.
Esta dimensión propositiva también fue recogida por ABC, que destacó la importancia del diagnóstico temprano, la continuidad asistencial y la formación de los profesionales sanitarios.
Así, el proyecto construye un recorrido que va desde la identificación del problema hasta posibles medidas para mejorar la atención.
Fundación Weber: hacer visible lo que todavía no estamos midiendo
La presencia de MigrAtlas en estos medios contribuye a ampliar el alcance de una investigación desarrollada en colaboración con Pfizer España y refuerza la importancia de abordar los problemas de salud desde múltiples perspectivas.
El proyecto refleja una forma de trabajar que conecta evidencia científica, economía de la salud, experiencia de paciente, organización sanitaria y valor social.
Una mirada especialmente relevante cuando los principales impactos de una enfermedad quedan fuera de los indicadores más evidentes.
MigrAtlas demuestra por qué necesitamos seguir haciendo nuevas preguntas a los datos. Porque el coste de una enfermedad también está en lo que dejamos de hacer, en las oportunidades que perdemos, en la vida que debemos reorganizar y en los recursos que podríamos utilizar mejor.
La repercusión de sus resultados es una oportunidad para llevar esa evidencia a profesionales sanitarios, instituciones y sociedad.
Y, sobre todo, para recordar una idea fundamental: lo que no hacemos visible difícilmente podrá convertirse en una prioridad para quienes toman decisiones.





